martes, 5 de junio de 2007

Dulces sueños con The Beatles


Es cuando te vuelvo a ver y todo parece que siguiera allí, como siempre. Estás entre la gente hablando de algo que no tiene la menor importancia para mí. Mis ojos te siguen en el silencio de mi voz, tú pareces no notarlo. Vas de un lado a otro queriendo escapar de todos, lo he visto en tus ojos, tus manos lo pueden decir también. Sostienes un vaso con un poco de alcohol, lo bebes, lo tragas y esperas que haga el efecto deseado.

Estoy aquí tan cerca de ti, tú pareces no notarlo. He pensado que me ignoras, pero no es cierto lo que pasa es que no me puedes ver. Alguien se acerca a mí, trata de abrazarme y yo no quiero perderte de vista, nunca más. Las voces chillonas de la gente suenan tan fuerte y me gustaría solo escuchar la tuya hablando de lo que sea, si quieres hablamos de Maquiavello o de cocina. Ya no me importa de lo que hablemos, en serio no me importa.

Sigo acá rodeada de algunas personas que no tienen importancia para mi. Te pierdo de vista, no puede ser, no puedo moverme, no siento mis piernas, estoy inmóvil.¿Dónde estás?¿Por qué desapareciste? ¿Volverás?

Estás buscando en tus bolsillos algo, quieres fumar un cigarrillo y no pensar. Se te nota algo cansado, tus pasos no han sido los correctos y ahora sólo necesitas descansar. Te sientas en una silla de por allí y cierras tus ojos para dormir. Pienso que sueñas, en quién piensas, que quieres de la vida, esperas algo de ella o sólo lo que caiga. Tengo tantas preguntas que jamás podrás contestar.

Algunos me ven allí, pero tú no lo notas. Aparece mucha gente, están hablando todos al mismo tiempo, no dejan de hablar. El lugar es tan hermoso, demasido mágico diría yo. Algunos árboles dejan pasar la luz del sol a través de sus ramas. Parece una postal, una hermosa postal. Todos lucen muy felices, ríen a carcajadas y se abrazan porque sí.

Ahora puedo escuchar la música, la suave música que proviene de algún lugar que no logro identificar. El grupo es The Beatles, sí son ellos. Las canciones me parecen conocidas, ya las he escuchado en algún lugar. La canción que está sonando es Across the Universe. Veo en tu rostro una sonrisa, una pequeña sonrisa. Pareces disfrutarla ¿Acaso nada cambiará tu mundo? ¿Cuál es tu mundo? ¿Puedes mostrarme tu pequeño universo?

Cae la noche y sigues allí quieto, sonriendo al mundo real, el que vivimos día a día. Casi pierdo las esperanzas de que me veas. Tus ojos no ven nada o es sólo ceguera temporal.

De pronto la canción cambia, ahora suena She´s leaving home. Las voces son tan dulces que ahora sólo cierro mis ojos y me dejó llevar por la armonía. Puedo ver, te puedo ver allí a mi lado, pareces tan mágico, tan extraño, tan encantador.

Alguien canta, lo escucho muy cerca. Se acerca a mi oído y no puedo hacer nada. Quiero escuchar esa voz por mucho tiempo más, quiero que no se acabe jamás. Eres tú, estás a mi lado cantando. Creo que ahora me ves, me sientes, me tienes.

Tomas mis manos entre las tuyas, aún mis ojos están cerrados pero no necesito abrirlos para saber que eres tú. Me levanto, estás frente a mí, aún no quiero abrir mis ojos, quiero sentirte cerca como aquella vez. Nos movemos suavemente, me abrazas muy lento como si fuera un objeto muy frágil. Estoy sintiendo tus latidos y si me concentro puedo saber lo que piensas.

La gente ya no existe, ya no están. Quiero que este momento sea eterno, que nadie toque estos recuerdos. Abro los ojos y tu me miras como si nunca me hubieras visto en tu vida, me miras con paciencia, con calma como si no existiera el tiempo.La melodía se vuelve a repetir una y mil veces.

Tengo miedo de hablar y no lo hago. ¿Es este tu universo?¿Quieres compartirlo conmigo?¿Quieres que estemos así para siempre? Siento como tus brazos me aprietan suavemente, tus ojos no dejan de mirarme y yo estoy en tu mundo, por fin estoy donde siempre quise estar.

De pronto tus labios se acercan a lo míos y el temblor de mi barbilla no se puede dismular. Tengo miedo de lo que viene, tengo miedo de extrañar la fresca sensación de tu boca en la mía. Ya no me resisto, no pienso, sólo estoy aquí deseando que me beses para siempre.¿Existe la eternidad? Creo que la descubrí con ese beso.

Todo parece espectacular, estoy en mi propio cielo, en mi eternidad. No pasa el tiempo, sólo los dos. Dejas de besarme y me miras intensamente, como si nada más exstiera en esta realidad. Me quieres decir algo, yo tengo tantas cosas que decirte y sólo me quedo muda esperando tus palabras. Me quieres decir algo ¿Cierto? Espero y de pronto despierto. Era sólo un sueño. A mi alrededor sólo está la oscuridad de la noche y a mi lado un gato ronronea. Volví a mi mundo y me pregunto por qué invadiste sólo una de mis noches si podrías invadirlas todas.





martes, 8 de mayo de 2007




Un beso

¿Recuerdas tu primer beso? Puedo suponer que la mayoría de las personas recuerdan aquello. Recuerdan el lugar, la situación, la persona y qué sintieron en aquel instante.
Cuando besamos a menudo olvidamos la importancia de un beso y lo hacemos casi de manera mecánica sin sentirlo, sin disfrutarlo, sólo lo volvemos a hacer (conducta repetitiva). Dicen que besar quema calorías, parece una buena manera de bajar de peso, una manera muy placentera por decirlo menos.
No sé si he besado mucho ni muy poco, pero creo que eso no es lo importante. Debería saber si he dado todos los besos que he deseado, es un mejor parámetro para mi medición particular. Hablo de esos besos que son anticipados en nuestras mentes, en nuestras bocas, que se quedan dando vueltas en nuestros subconscientes y nos hacen despertar con una sonrisa al amanecer.
Hay personas en nuestras vidas que nos despiertan aquellas ansiedades de los mil demonios, que nos dejan en vela ciertas noches pero estimulan al máximo nuestra imaginación al punto de recrear cada contacto, mirada, roce con ese ser que nos tiene en completa conmoción.
No puedo recordar a cuantas personas he besado en el transcurso de mi vida, pero puedo recordar ciertos besos que aún me invaden con su calidez e inocencia cuando los traigo a mi actualidad. Quizás las personas que me los dieron nunca se convirtieron en algo importante, pero me acuerdo porque la sensación aún parece indescriptible, mágica, alucinante y también algo fugaz.
Después de tanto tiempo vagando por este mundo puedo dar mi propia clasificación de los besos (todo basado en mi experiencia y en la de otros y otras).

Están esos típicos besos que son dados por un impulso casi salvaje que nos lleva a convertirnos en cazadores en una noche cualquiera.
Hay otros que podríamos denominar de costumbre que son ofrecidos a nuestras parejas en cualquier momento del día o de la noche, dependiendo de la ocasión y lugar.
Otros besos son de la inconciencia, son aquellos en que nuestro estado no es de los mejores. Estos besos ocurren en estado de embriaguez y lo peor de ellos es que el individuo se entera por otras personas de lo ocurrido (generalmente al otro día del carrete).
También están esos otros que son dados por tontera o por juego, los podríamos llamar besos de salvación (así los conocí en su tiempo). El único propósito de este beso es no irse para la casa sin unooo por lo menos.
Y están los besos de atracciones fatales. Aquellos son añorados, soñados, imaginados, deseados y creo que son los mejores de todos. Estos besos pueden derivar en dos cosas: convertirse con en el tiempo en besos de amor o pueden transformarse en un objeto de culto que será revivido placenteramente.

Todos los besos tienen su magia y los que son recordados son por una anécdota en particular o por la espera que se hacia eterna. Yo me quedo con los últimos, para mi han sido los mejores ¿y para ti? Quizás en lo que podemos coincidir todos es en lo placentero que es besar, además es bueno para la salud.
Deberíamos salir a las calles a reclamar nuestro derecho a besar. El gobierno debería potenciar campañas en las cuales se resaltaran los beneficios de un beso. Estoy segura que la mayoría de las personas andaría de mejor humor por la vida y los más golosos podrían adelgazar en poco tiempo si se ponen en rigurosa campaña.



viernes, 9 de marzo de 2007

FUGa

Ese día fue de aquellos que se quieren olvidar. Todo cambió en un instante, todo lo que ella tenía tan claro, ya no era más que una lejana ilusión. Guardó sus cosas lentamente, parecía despedirse de todo lo que había a su alrededor porque ya no volvería más a ese lugar. Sin que nadie de su familia la viera, huyó por caminos que le parecieron nuevos, extraños y el aire que ahora respiraba ya no era el mismo de antes. Ahora se sentía libre, segura, dispuesta a conocer lo que había dejado atrás hace tanto tiempo cuando con un sí decidió unir su vida con él para siempre.
Sus hermanas no podían creer lo sucedido y comenzaron la búsqueda inmediatamente. No sabían en que lugar podrían encontrarla y trataron de abarcar todo la ciudad con la esperanza que ella aún se encontrará por allí. Su marido no movió ni un dedo para encontrarla, sabía que ella algún día volvería después de descubrir lo que era el mundo sin él.
El tiempo pasa rápido y en una fría mañana de domingo, muy temprano, ella volvió en silencio a su hogar. Entró a su habitación sin ser vista y buscó su ropa habitual para un día como ese. Se vistió de una manera muy ceremonial y trató de evitar el temblor de sus blancas manos.
Caminó en silencio hasta el lugar donde se volvería a encontrar con él, pensaba en las palabras que le diría para justificar su larga ausencia. Llegó al altar, se hincó y saludo con la señal de la cruz a su esposo que se encontraba en lo alto observándola con tal benevolencia que no fueron necesarias las disculpas. Él sabía en lo alto, que ella había vuelto para siempre.

viernes, 2 de febrero de 2007


La ley del deseo

¿Por qué siempre queremos lo que no podemos tener?Una muy buena pregunta.
Puedo hacer una relación instantánea entre mujeres y hombres malvados; las primeras, llorando porque ellos jugaron con sus sentimientos, y los segundos, disfrutando el dolor de las primeras.(se supone)
¿Sómos masoquistas los seres humanos?¿Una parte de nuestra mente nos hace disfrutar con el dolor del ser que amamos?¿Las mujeres tienen una debilidad por el sufrimiento y por ello buscan la angustia eterna? Son preguntas que ahora puedo tratar de responder, ojo que dije tratar, no dije que tenía las respuestas.
Una de estas cálidas noches de verano, sostuve una interesante conversación con un amigo y llegamos a las típicas reflexiones que todos nos hacemos, pero de las cuales nadie habla mucho: ¿por qué el comportamiento del ser humano se condiciona tanto cuando hay de por medio un estímulo tan negativo como el sufrimiento?Para convertirla al español, es como decir que cuando a una persona menos le dan atención o la tratan de una manera inesperada, más quiere estar cerca de ese otro.
Descubrí que hay una teoría psicológica llamada "La ley del Deseo" que explica todos esos fenómenos masocas en nuestras vidas. A todos nos ha pasado que deseamos tanto la atención de alguien, que hacemos lo imposible por obtenerla. Ese otro ser humano nos lleva a crear estrategias para que sea nuestro, es decir, se vuelve casi un objeto (el objeto del deseo)
Mi amigo me explicó que el deseo no es malo porque lleva al hombre a la evolución diaria, eso quiere decir que cuando esa persona quiera tener algo, va hacer todo lo posible por obtenerlo y eso es muy bueno. La gracia de ese deseo es que se transforma en cosas concretas como lo son un mejor trabajo, un automóvil enchulado, una casa de muchos metros cuadrados, etc.
¿Qué pasa cuándo lo que deseamos no podemos obtenerlo? Es allí en meollo del asunto. Es entonces cuando aquella percepción de lo casi imposible nos puede provocar una sensación de frustración tan grande que ese individuo quede inmovilizado por mucho tiempo. Cuando hablo de "inmovilizado", me refiero a que ya no pueda proponerse una meta real en en un buen lapso de tiempo. ( el estacamiento del deseo)
Recuerdo una canción del profeta Arjona que dice en la parte del estribillo:
"Dime que no y me tendrás pensando todo el dia en ti,
planeando la estrategia para un si.
Dime que no y lanzame un si camuflajeado,
Clavame una duda y me quedaré a tu lado"
Podríamos inferir muchas cosas respecto del autor de la canción. Podríamos decir que le gustan las cosas difíciles; que le cargan las minas fáciles, pero igual lo pasa bien; que es un masoquista de mierda , etc; pero el punto es otro. Lo que más me impresiona es que hasta Arjona sabía de la existencia de la ley del deseo. Tenía súper claro que cuando las cosas se obtienen de una manera rápida y fácil, se disfrutan pero es sólo un instante; en cambio, cuando las cosas parece que son inalcanzables nos convertirnos en verdaderos estrategas para conseguir pequeñas victorias hasta ganar la guerra, esas son las cosas que más nos gustan y que más valoramos.
Quizás después de leer este humilde texto, muchas personas van a entender que es completamente normal querer tener lo que más se les escapa de las manos. También las minas podríamos entender ese comportamiento extraño y casi obsesivo que nos produce el tipo que menos nos pesca, es la bendita ley del deseo.
¿Qué pasa cuándo por fin conseguimos lo tan perseguido? Esa es otra pregunta muy buena. Puede ocurrir que quedemos satisfechos y felices de tener en nuestro poder lo que nos costó tanta técnicas de guerra; pero puede ocurrir que ese objeto pierda todo su encanto porque lo conseguimos y ahora qué hacemos con nuestro objeto.
Tendremos que esperar la segunda parte de la canción de Profeta Arjona cuando hable de lo que ocurrió cuando ella por fin le dijo que "sí".

jueves, 25 de enero de 2007

Vacíosss

¿Quién no ha sentido alguna vez un vacío en su interior? Esa sensación parece que lo involucra todo y al mismo tiempo parece que es la nada misma.
Es difícil describir esa sensación de hoyo negro perdido en la galaxia, pero es eso al fin de cuentas. Hoy tuve la oportunidad de leer un libro que giraba alrededor de la temática del amor, pero más que eso, era sobre la eterna búsqueda del mismo y como la visión idílica que se tiene de ese sentimiento puede afectar a las personas de una manera catastrófica.
¿Somos seres creados para entregar amor? Esa es una pregunta clave que en algunos momentos de nuestras vidas nos hacemos. Creo que somos seres que tenemos la capacidad de amar, no sólo amor de pareja, sino de esos amores que tienen apellidos:
Amor de hermanos
Amor de amigos
Amor de madre
Amor de padre
etc.
Cuando era pequeña mi padre intentó explicarme la diferencia entre cada uno de ellos y la verdad es que en ese instante no entendí mucho, pero transcurrido el tiempo me di cuenta que todos son amores muy distintos y no se topan entre ellos. (debería ser así)
Qué pasa cuando tenemos esos amores y nos sentimos queridos de muchas maneras, pero aún así en algún instante de nuestra vida queremos tener otro tipo de sensaciones que sólo se viven entre dos. Creo que es allí donde sentimos una sensación de vació que invade todo, absolutamente todo.
No creo en los cuentos de hadas, pero si creo que siempre hay algo más allá. Si la vida fuera tan básica, no tendríamos razones para llorar o reír o para valorar los mismos hechos que nos ocurren a diario.
¿Hasta que punto debemos amar?¿Cuál es el límite para entregar y recibir?¿Qué debemos sacrificar por el cariño? Son muchas preguntas que tienen respuestas al gusto del consumidor o de los participantes del "juego".
También me pregunto si son afortunadas las personas que no han conocido ese sentimiento. No creo que sean afortunados porque nunca van a poder dar un buen consejo cuando alguien se sienta miserable por amar, esos amores tormentosos que sólo están es pie porque uno de los dos es adicto a las sensaciones extremas.
Toda esta reflexión apunta a mi vacío, ese que se siente de vez en cuando ya no hay gente a mi alrededor. ¿Con qué se puede llenar un vacío? de seguro hay muchas formas, pero son las correctas.
Tendré que tratar de no sentir y no seguir excarbando en las profundidades de mi interior. Lo mejor será no volver a escuchar el eco que hacen las palabras en el interior de mi pecho ciertos días de la vida.

martes, 16 de enero de 2007

"Secuestro"¿Quiénes fueron los secuestrados?

Estoy segura que a todos nos ha pasado alguna vez que de pronto vemos el título de una película y quedamos enganchados inmediatamente por lo rimbonbante del mismo, o por un actor en especial que aparece en la cinta.
Aquella semana fue especial porque llegaba al cine la película que ansiaba ver desde hace un tiempo. Algunos avisos en la televisión fueron el mejor gancho para que yo sólo quisiera verla, especialmente por el actor que la protagonizaba: Jorge Zabaleta. He visto las mayoría de las telenovelas en que ha participado y siempre me han gustado los roles que ha hecho. Lo anterior, me llevó a pensar que seria espectacular ver una película donde el participara.
"Secuestro" así se llamaba el filme, su director fue Gonzalo Lira y entre sus actores figuran Valentina Pollarolo, Pablo Díaz y otros. El aviso publicitario fue pasado varias veces por la televisión y mostraba espectaculares escenas que dejaban entrever acción por mayor.
Nunca me ha gustado ver películas sola, me niego completamente a no poder hacer un comentario a quien este a mi lado. Siempre ocurre algo en las películas que es digno de comentar en el momento porque después no tiene sentido. Es por eso que invité, o debo decir obligué, a un amigo para que me acompañara al cine.
Estaba un poco nerviosa con el asunto, pero al conversar con mi querido amigo me relajé un poco más hasta que entramos a la sala. Para ser sincera, la sala estaba casi vacía y había con suerte unas 10 ó 15 personas en su interior, no más. Me pareció raro porque el estreno de la cinta había sucedido sólo ese día Lunes y fue a nivel nacional.
Todo estaba resultando bien, teníamos palomitas, unas bebidas y toda la disposición para ver una película que contenía mucha acción. Comenzó la función y mi interés radicaba en dos cosas:la trama y en Zabaleta. Al pasar los minutos mi motivación empezó a decaer un poco, sólo un poco.
La trama de "Secuestro" era lo obvio, secuestran a una mujer y piden rescate a su padre por la misma. De pronto mi atención fue solamente para Zabaleta, su personaje era uno de los malos y tenía a cargo la vigilancia de la secuestrada. La verdad es que su manera de hablar me traicionó porque nunca creí que fuera un ser malvado, al contrario, sentía que Martín Hidalgo había avanzado en el tiempo y que estaba ganando platita por un pituto que le habían ofrecido en la Universidad, luego de que su revolución no diera para más.
Miraba la cara de mi amigo que no tenía expresión alguna, hasta temí en un momento que ocurrieran dos cosas: que se quedara dormido y ,en el peor de los casos, que tomara sus cosas e inventara un compromiso de último minuto. Lo único que me decía era que le dolía mucho la cabeza y en un momento salió al baño, ahora creo que fue para mojarse la cara y no morir en el intento.
La cinta avanzaba lentamente y el rol de los chicos malos no era para nada creíble, eran demasiado educados y el trato hacía la secuestrada era muy bueno, demasiado bueno. Y así pasaba el tiempo y no había tiroteos, persecuciones, intercambio de palabras, nada de nada. Me sentía un poco mal porque hable de la película un buen tiempo, de su trama , de los actores y ahora que estaba allí, sentía que no era como yo la imaginaba.
Casi al final de la historia llegó lo más esperado: la huida de los secuestradores, que se defendieron pero que cayeron rendidos. Uno de los caidos fue mi querido actor y me dio la sensación que no era tan malo para morir, nunca se produjó esa aversión que provocan los malvados.
Lo raro de la cinta que es que el espectador no termina odiando a los secuestradores, al contrario, termina reprobando la conducta de la muchacha que fue secuestrada. Ella representa a una chica destestable, caprichosa que justifica sus acciones por el egoísta amor que siente hacia su padre. Los malos se convierten en víctimas, la víctima es el gran victimario de la cinta.
Todo aquello ocurre en un lapso de 1 hora apróximadamente o algo más. Creo que es el tiempo justo y necesario para darse cuenta que la fórmula no resultó, ni siquiera el actor del momento como un personaje principal es la razón para ser un filme atractivo. Esa fue la sensación que me dejó la película al finalizar.
Cuando prendieron las luces de la sala, mi amigo me miró con cierto gesto de reprobación y frené el impulso de preguntar : ¿te gustó la película?. Se notaba que aún sufría de migraña y que mi famosa película no sólo no había sido de su agrado, sino que también había aumentado su dolor de cabeza.
Al salir del cine nos relajamos y comentamos lo que habíamos visto. Para mí fue de todos modos placentero ver en la pantalla grande a Zabaleta, pero con mi amigo tuvimos una opinión en común:la película no era buena. Mi amigo tiene un mal recuerdo de la cinta y recalca que en ella trataron de utilizar ciertos clichés de las películas de acción de los '80, que al parecer no funcionaron para nada.
Aprendí la lección: no obligar a nadie para que me acompañe al cine y tener siempre bajas expectativas para cualquier película que me interese ver. Ah y también llevar alguna pastillas para el dolor de cabeza, por si las moscas.